¡No podemos dejar de decir lo que hemos visto y oído! Hechos 4:1-22 Por favor descarga el archivo en PDF para ver el texto del sermon en un formato mas presentable aqui: http://www.iglesiarefugio.com/wp-content/uploads/2013/09/Sermon-Hechos-4_1-22-posted.pdf (Predicado 30-junio-2013) Pedro y Juan ante el concilio Contexto histórico: Estos eventos vienen después del comienzo de la iglesia en Hechos 2, y su primer gran crecimiento asombroso después del primer discurso de Pedro. La iglesia gozaba de gran respeto aun de los que todavía no creían, como leemos en Hechos 2:47, donde dice que tenían “favor con todo el pueblo”, y se veían muchos milagros evidentes a todos, como dice en Hechos 2:43. Ahora hemos llegado a la curación del cojo en Hechos 3, y Pedro ha hecho su segundo gran discurso evangelístico. Pero aquí por primera vez las autoridades deciden intervenir y tratar de parar este peligroso movimiento. 1 Hablando ellos al pueblo, vinieron sobre ellos los sacerdotes con el jefe de la guardia del templo, y los saduceos, 2 resentidos de que enseñasen al pueblo, y anunciasen en Jesús la resurrección de entre los muertos. Vv. 1 y 2 . Aquí los líderes religiosos que los mandaron arrestar son específicamente los sacerdotes y los saduceos. Los sacerdotes eran los encargados del templo y de todos los sacrificios y rituales mandados en la ley del Antiguo Testamento. Hechos 23:8: Porque los saduceos dicen que no hay resurrección, ni ángel, ni espíritu; pero los fariseos afirman estas cosas. Los saduceos eran uno de los dos partidos religiosos más importantes en esa época de la historia de Israel. El otro partido era el de los fariseos, que no se mencionan aquí. Claro que los saduceos eran más el partido de los ricos y poderosos, y la mayoría de los sacerdotes eran saduceos. Pero la diferencia principal entre los dos partidos era religiosa, y podemos leer sobre la diferencia en:  1 Corintios 15: 16-19: 16 Porque si los muertos no resucitan, tampoco Cristo resucitó; 17 y si Cristo no resucitó, vuestra fe es vana; aún estáis en vuestros pecados. 18 Entonces también los que durmieron en Cristo perecieron. 19 Si en esta vida solamente esperamos en Cristo, somos los más dignos de conmiseración de todos los hombres. Así que los saduceos creían que después de la muerte no hay nada, uno simplemente deja de existir. ¿Es importante esta cuestión? Sí, es fundamental. Leamos lo que dice el apóstol Pablo en:  Así que la resurrección es clave para nuestra salvación. Sin la resurrección la muerte de Jesús no vale nada, sin la resurrección ser cristiano no tiene ningún valor, sin la resurrección todo lo que hacemos aquí en El Refugio no tiene ningún sentido. Y en el versículo 2 de nuestro pasaje vemos que era precisamente por la resurrección que estaban resentidos los líderes judíos, pero es una cuestión no negociable para los cristianos, y Pedro y Juan tenían que predicarla. 3 Y les echaron mano, y los pusieron en la cárcel hasta el día siguiente, porque era ya tarde.  Contexto histórico: Ésta es la primera vez que las autoridades hacen cualquier tipo de persecución de los cristianos o los arrestan, pero aun así, la persecución es mínima, consistiendo de arresto durante una noche no más. No les hicieron más por miedo del pueblo, como dice en el v. 21 de nuestro pasaje. Pero durante el transcurso del libro de Los Hechos las persecuciones se ponen cada vez peores, aunque durante cierto tiempo las autoridades siguen limitando la persecución por miedo del pueblo, como vemos en Hechos 5:26. Pero finalmente esta persecución culmina en la muerte de Esteban al fin de Hechos 7 y la gran persecución y dispersión de la iglesia en Hechos 8, y después de eso las autoridades ya no se limitan en su enemistad. Pero aquí nos encontramos en el primer período. Pero aun así, veremos que las cuestiones fundamentales en esta guerra de ideas ya se establecen aquí en esta confrontación. 4 Pero muchos de los que habían oído la palabra, creyeron; y el número de los varones era como cinco mil.  Y aquí vemos que los líderes sí tenían de que preocuparse: 5.000 varones se convirtieron al escuchar este sermón, además de un número desconocido de mujeres y niños. Y esto fue además de las 3.000 personas que se convirtieron en Hechos 2:41 y las que se convertían cada día después de eso mencionadas en Hechos 2:47. 5 Aconteció al día siguiente, que se reunieron en Jerusalén los gobernantes, los ancianos y los escribas, 6 y el sumo sacerdote Anás, y Caifás y Juan y Alejandro, y todos los que eran de la familia de los sumos sacerdotes; Vv. 5 y 6 . Anás y Caifás son los mismos que se mencionan en los evangelios, quienes mandaron arrestar a Jesús, y quienes lo interrogaron antes de enviarlo a Pilato para que lo mandara a ser crucificado. (Mateo 26:47-68, Juan 18:1-24; Lucas 3:2) Anás era el suegro de Caifás, y él había sido sumo sacerdote hace muchos años, pero los romanos le quitaron el puesto en el año 15, mucho antes del ministerio de Jesús que probablemente comenzó en el año 26, y oficialmente Caifás era el sumo sacerdote durante todo el ministerio de Jesús y hasta este momento. Pero para los judíos el sumo sacerdocio era de por vida, porque así era en la ley de Moisés (Núm. 35:25,28,etc.), así que en términos prácticos Anás todavía seguía funcionando como el sumo sacerdote. 7 y poniéndoles en medio, les preguntaron: ¿Con qué potestad, o en qué nombre, habéis hecho vosotros esto?  Buena pregunta, ¿no? Los sumos sacerdotes eran las autoridades religiosas, y se suponía que podían mandar. Pero veamos cómo les contesta Pedro. 8 Entonces Pedro, lleno del Espíritu Santo, les dijo: …  Bueno, primero es importante ver que lo que les contestó no eran simplemente las palabras de Pedro, sino las palabras que le dio el Espíritu Santo. Mateo 10:16-20: 16 He aquí, yo os envío como a ovejas en medio de lobos; sed, pues, prudentes como serpientes, y sencillos como palomas. 17 Y guardaos de los hombres, porque os entregarán a los concilios, y en sus sinagogas os azotarán; 18 y aun ante gobernadores y reyes seréis llevados por causa de mí, para testimonio a ellos y a los gentiles. 19 Mas cuando os entreguen, no os preocupéis por cómo o qué hablaréis; porque en aquella hora os será dado lo que habéis de hablar. 20 Porque no sois vosotros los que habláis, sino el Espíritu de vuestro Padre que habla en vosotros. Tenemos la promesa de que el Espíritu Santo siempre está listo para darnos sus palabras cuando las necesitemos, como vemos en . Es decir, lo que pasó a Pedro y Juan no fue algo inesperado, o algo que se podía evitar siendo un poco más diplomáticos o menos ofensivos en su manera de presentar el evangelio. No, fue algo que Jesús había prometido que les iba a pasar simplemente por ser cristianos, simplemente por presentar el evangelio. Y prometió que el Espíritu Santo les daría las palabras. Cuando dice: “no os preocupéis por cómo o qué hablaréis”, eso no quiere decir que no debamos prepararnos en lo que podamos para presentar claramente el evangelio, sólo quiere decir que al fin seremos guiados clara y directamente por el Espíritu Santo, en quien podremos confiar plenamente. ¡Qué promesa tan inmensa! 8 …Gobernantes del pueblo, y ancianos de Israel: Ahora veamos cómo les contesta Pedro. Pedro comienza dándoles el respeto debido a su posición:  9 Puesto que hoy se nos interroga acerca del beneficio hecho a un hombre enfermo, de qué manera éste haya sido sanado, Pero entonces Pedro trata de poner en su debida perspectiva lo que había pasado:  Había ocurrido un milagro, la curación de un hombre cojo de nacimiento, ya de más de 40 años, como vemos en el v22, y todos lo sabían, aun los líderes, como vemos en el v. 16. Y Pedro les dice: “¿Quieren saber cómo pasó, con qué poder se hizo? Pues les voy a decir, y así también les voy a contestar su primera pregunta sobre nuestra autoridad.” 10 sea notorio a todos vosotros, y a todo el pueblo de Israel, que en el nombre de Jesucristo de Nazaret, a quien vosotros crucificasteis y a quien Dios resucitó de los muertos, por él este hombre está en vuestra presencia sano.  Aquí va al grano. Dice que su autoridad viene de Jesucristo, que tiene mayor autoridad que ellos porque a pesar de que ellos lo habían crucificado, Dios lo había resucitado. Además dice que fue el poder de Jesús que había sanado al cojo. Básicamente está diciendo: “Aquí ya no mandan ustedes, manda Jesucristo.” 11 Este Jesús es la piedra reprobada por vosotros los edificadores, la cual ha venido a ser cabeza del ángulo. Pero entonces después de meter el puñal lo empieza a torcer:  Ésta es una referencia a Salmo 118:22, que Jesús también usa en varios pasajes para establecer su autoridad, y que se cita varias veces más en el Nuevo Testamento. La idea es que los judíos son los que han estado tratando de edificar el templo de la salvación, pero han rechazado la piedra que tiene que ser el fundamento de ese edificio, que es Jesucristo y su sacrificio en la cruz por nosotros. Sin ese sacrificio no hay salvación, pero los judíos creían que iban a salvarse por sus propias buenas obras, que no es posible. 12 Y en ningún otro hay salvación; porque no hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos. Y Pedro aclara esto aún más, con este versículo tan maravilloso, que muchos han aprendido a memoria:  La gente busca la salvación de muchas diferentes maneras, ¡pero sólo hay salvación en Jesucristo nuestro Señor y salvador! 13 Entonces viendo el denuedo de Pedro y de Juan, y sabiendo que eran hombres sin letras y del vulgo, se maravillaban; y les reconocían que habían estado con Jesús.  Pedro y Juan no tenían mucha educación, y eran de una clase social baja, eran obreros, pescadores de profesión. Pero lo que hizo la diferencia, lo que les dio la confianza de poder desafiar a los gobernantes del pueblo de una manera eficaz, era que habían vivido y viajado con Jesús, y todos podían ver eso. 14 Y viendo al hombre que había sido sanado, que estaba en pie con ellos, no podían decir nada en contra. Pero a pesar de todo eso, los gobernantes no estaban de acuerdo, y no iban a renunciar su poder y su autoridad a este Jesús. Pero tenían un problema:  Ahí estaba el hombre sanado, y todo el mundo reconocía que había ocurrido un gran milagro, y no sabían cómo proceder. 15 Entonces les ordenaron que saliesen del concilio; y conferenciaban entre sí, 16 diciendo: ¿Qué haremos con estos hombres? Porque de cierto, señal manifiesta ha sido hecha por ellos, notoria a todos los que moran en Jerusalén, y no lo podemos negar.  ¡Es increíble! Reconocían el milagro, un milagro que demostraba que Dios estaba obrando a través de Pedro y Juan, pero no les importaba. A veces pensamos que sólo tenemos que demostrar la verdad de la Biblia y del evangelio con suficiente evidencia, y la gente se va a convencer. Pero no es así: La gente aún puede creer las evidencias y rechazar a Dios. ¡Sólo Dios puede abrir los corazones: Las evidencias no son suficientes! Santiago 2:19: …También los demonios creen, y tiemblan.  Los demonios creen en Dios, creen el evangelio. Pero odian a Dios. E igual que los demonios, también hay personas que ven todas las evidencias, y no las pueden negar, pero dicen: “No me importa, no voy a doblar la rodilla a Jesús, voy a seguir siendo el capitán de mi alma.” Es una actitud tonta, necia, fatal. Pero así es la naturaleza del hombre. 17 Sin embargo, para que no se divulgue más entre el pueblo, amenacémosles para que no hablen de aquí en adelante a hombre alguno en este nombre. 18 Y llamándolos, les intimaron que en ninguna manera hablasen ni enseñasen en el nombre de Jesús. Pero los gobernantes tienen que buscar una solución al dilema política en que se encuentran, ya que la gente sí ve que el milagro es de Dios, así que tratan de tomar control de la situación: Vv. 17 y 18 .  19 Mas Pedro y Juan respondieron diciéndoles: Juzgad si es justo delante de Dios obedecer a vosotros antes que a Dios;  Ahí está. Pedro y Juan saben quién tiene autoridad, Jesucristo, su Señor y salvador, el rey del universo, Dios mismo. Puesto en esos términos, no puede haber duda. (Hechos 5:27-29) 20 porque no podemos dejar de decir lo que hemos visto y oído.  Otra vez, ahí está. Si realmente entendemos el evangelio, si realmente entendemos la provisión que Dios hizo por nosotros con el sacrificio de su hijo, si realmente hemos entregado nuestras vidas a él, no podremos dejar de contarlo, a todos los que podamos. 21 Ellos entonces les amenazaron y les soltaron, no hallando ningún modo de castigarles, por causa del pueblo; porque todos glorificaban a Dios por lo que se había hecho, 22 ya que el hombre en quien se había hecho este milagro de sanidad, tenía más de cuarenta años. Con una respuesta así, ¿qué van a responder los jefes? Vv. 21 y 22 . En el griego este verbo “amenazar” (προσαπειλέω) es más fuerte que el verbo “amenazar” (ἀπειλέω) en el v17, así que aquí quiere decir “les amenazaron aun más”. Pero no importa, no pudieron mandar efectivamente en la situación. Entonces, ¿qué aprendimos de este pasaje? La cosa más importante es el evangelio de la resurrección de Cristo 1. Anunciar el evangelio debe nacer de nuestros corazones, guiados por el Espíritu Santo (como vimos en el v8), y no debe depender de circunstancias positivas o situaciones amenas, que no debemos esperar. Más bien un aprecio adecuado de lo que Dios nos ha hecho debe darnos la actitud de Pedro y Juan en el v20, que “no podemos dejar de decir lo que hemos visto y oído”. Y aquí, hermanos, me estoy hablando a mí mismo. Muchas veces es más cómodo no decir nada, pero Dios no nos llama a estar cómodos. Y muchas veces no sé cómo comenzar, pero debo confiar en el Espíritu Santo para darme las palabras, y ver lo que hace. Los que no oyen el evangelio, pasarán la eternidad en el infierno, y deben tener la oportunidad de oír y responder, porque Jesús nos mandó en Marcos 16:15 predicar el evangelio a toda criatura. Realmente estoy animado con este plan de orar por los vecinos, y espero ver la gran obra del Espíritu Santo en eso. 2. Sólo Dios puede abrir los corazones; a nosotros sólo nos corresponde anunciar claramente la palabra. Esto lo vimos en la respuesta de los líderes en el v15 en adelante. Aun la mejor presentación del evangelio no necesariamente producirá una conversión. A veces he visto a personas que presentan el evangelio y entonces siguen insistiendo como algunos de los vendedores que nos molestan tanto. En el peor de los casos esto puede conducir a una conversión falsa. Otra vez, tenemos que dejar esto en las manos del Espíritu Santo. 3. Él sí dará su fruto si somos fieles en hacer nuestra parte, y aun cuando algunos respondan negativamente, podemos confiar en su protección y dirección. En el v4 vemos que otros 5.000 respondieron, a quienes el Espíritu Santo abrió los corazones después de la predicación de la palabra, y las autoridades no pudieron hacer nada para impedirlo o para atacar efectivamente a los hermanos. Hermanos, como dice en Gálatas 6:9: “No nos cansemos, pues, de hacer bien; porque a su tiempo segaremos, si no desmayamos.”